Nº 9 - Retratos

Fernando Gerassi (1899-1974)

Porfirio Rubirosa me condujo a Fernando Gerassi. Buscaba al yerno de Trujillo, al marido de Flor de Oro. Durante la guerra civil española fue agregado en la embajada de la República Dominicana en París. Se le cita en algunos libros, pero en el reciente de Howson sobre la compra de armas para la contienda se dice que el famoso seductor y gimnasta sexual había hecho de perista de joyas y otros objetos de valor procedentes del campo republicano. Incluso se asegura que eso y la venta de visas a los exiliados fue el origen de su notable riqueza. 

En internet, sobre Rubirosa en la guerra, no había nada, pero allí estaba, en un enlace, Fernando Gerassi. Nunca había leído su nombre. En 1999, en el centenario de su nacimiento y a los veinticinco años de su muerte, una galería neoyorquina le había dedicado una exposición. La muestra no tuvo, al parecer, una gran resonancia, pero allí había quedado la página web, con las circunstancias de su gestación, su biografía, una antología de citas y reproducciones de algunos de sus cuadros, sobre todo de los pintados en América durante la última etapa de su vida. Un personaje con una biografía apasionante, rayana en lo inverosímil, por la cantidad y calidad de los personajes y lugares que aparecían en ella. 

¿Qué tenía que ver nuestro hombre con Rubirosa? Según lo que allí se decía, se habían conocido jugando al póker, y luego el dominicano le había dado trabajo en la embajada parisina de su país en 1939, al volver de España, donde había hecho la guerra en el bando republicano. Gerassi no era dominicano. Había nacido en Estambul en 1899, en una familia sefardita. Adoptó la nacionalidad española gracias al decreto de Primo de Rivera de 1924, probablemente en 1927, cuando Ataturk complicó la vida de los sefarditas de aquella ciudad. No sabemos cuándo obtuvo su pasaporte español, pero con el anterior, turco, se había ido a Alemania a estudiar en 1917 o 18. Acaso huyendo de servir como soldado. 

Primero fue a Berlín, donde asistió a las clases de Cassirer. Luego a Friburgo, a las de Husserl, donde al parecer coincidió e intimó con Heidegger. Más tarde, a Munich, para escuchar a Heinrich Wölflin. Su próximo destino sería la todavía capital mundial del arte, París, donde estudió pintura, su definitiva vocación. Desde allí hizo su primer viaje a España en 1924. 

En París, en 1929, contrajo matrimonio con una muchacha ucraniana, Stepha Awdykovich -nacida en Lvov, o Lwow, o Limberg, la capital de la Galitzia, una región sucesivamente austriaca, polaca, rusa y alemana-, a la que había conocido en Berlín, cuando estaba relacionada con el músico Alban Berg. Simone de Beauvoir cuenta en sus Memoires d'une jeune fille rangée cómo al encontrarla en la casa de una amiga en 1927 se enamoró de ella. Por la Beauvoir, Sartre. Las parejas fueron amigas durante años. El círculo de amistades incluía a Ilya Ehrenburg, André Malraux, Alexander Calder, Picasso, Miró y muchos otros. También la hermana de Simone, Hélène de Beauvoir, a quien Fernando dio clases de pintura y con quien tuvo un romance. 

El año de su boda se trasladaron a vivir a Madrid. Él seguía pintando, pero, al arruinarse su familia, debió compartir el arte con trabajos pecuniarios. Esto y -cabe suponer- su nacionalidad recién adquirida lo trae a España, donde se relaciona con los ambientes intelectuales y artísticos, más o menos progresistas. En 1931, Stepha tuvo un hijo en París, Juan, Tito para la familia, Jean en el liceo francés de Nueva York, John licenciado en filosofía en Londres, corresponsal de Time en Iberomérica, biógrafo de Sartre y de quien hablamos más adelante. 

Fernando expuso individualmente entre 1930 y 1936 en las galerías Layetanas de Barcelona, en el Ateneo de Madrid, en París y en Londres. También participó en diversas colectivas, entre ellas en el Salón de los Superindependientes de París en diversas ocasiones. Su carrera como pintor le permitió, al parecer, dedicarse exclusivamente a ello. Apenas hay localizados cuadros de esa primera etapa de su trabajo. Los comentarios que ha rescatado la página en internet de la galería Tamarin, a donde nos había llevado Rubirosa, apenas nos dicen nada sobre ellos, salvo elogios más o menos genéricos o amistosos. 

Los Gerassi vivieron durante estos años a caballo entre París y Madrid. También estuvieron en Tossa: un estudioso local lo cita entre los artistas y escritores que eligiron aquel pueblo como lugar de veraneo. Por las personas con las que se relacionaron, se puede suponer que no anduvieron lejos de la orquesta de Willi Münzenber, para entendernos, de la red o alianza de intelectuales antifascistas que dio cobertura ideológica a la Unión Soviética. 

La guerra en España 

En 1936, se abre un nuevo capítulo en la vida de Fernando Gerassi. La guerra y la revolución española entraron en su vida e hicieron de él un soldado. Una de las consecuencias fue que no volvió a coger los pinceles hasta casi diez años después. Fuera Malraux quien se lo comunicara, o fuera su amigo, un escritor llamado Benavides, Fernando Gerassi abandonó en París a su mujer en julio de 1936 y se fue a Irún a defender a la República contra los sublevados. Tras Irún, colaboró, al parecer, con Malraux en la compra y traslado de los aviones patrocinados por el futuro ministro de Cultura de De Gaulle. Gerassi reunía dos buenas condiciones: hablaba varios idiomas y tenía experiencia comercial. 

No parece fácil corroborar las andanzas de Gerassi en la guerra. Tras dejar a Malraux se incorporó a Madrid en noviembre. Estuvo en la XI Brigada y en la mixta CL, la cual llegó a mandar durante unos meses. Aquí encontramos rastros suyos. Castells, en su obra sobre las Brigadas Internacionales, lo cita en varias ocasiones. En una nota dice que un italiano lo creía polaco. También nos da algunas fechas, de mayo a julio del 37, estuvo al frente de la CL, 150, Brigada. Abandonó por enfermedad y fue relevado durante un mes hasta que fue disuelta. Menos datos se encuentran con su nombre en el libro de César Vidal y en el editado en Moscú en 1974. El verano de 1937 es de las épocas más turbias de la guerra, con los comunistas dispuestos a podar y a homogeneizar para mejor ajustarse en cada momento a las necesidades de Stalin. Para ello se abandona a Largo y se aúpa a Negrín. La aniquilación de POUM, entre otros acontecimientos siniestros, tienen lugar por esas fechas. 

En el plano militar, las acciones de la unidad de Gerassi no fueron muy brillantes, ni en el intento de la toma de Huesca ni en la batalla de Brunete. En un libro reciente, su hijo John aporta un testimonio al libro L'Amitié André Malraux. Cuenta cómo el Gran Escritor francés intercedió por él ante Vittorio Codovila, el capo argentino de la Komintern en España, alias Luis Medina, para que no le fusilaran, lo cual habría obtenido llegando a amenazar incluso con retirar los aviones de su escuadrilla. Se podría rastrear el estado de los celebérrimos aviones para entonces. 

Gerassi Jr justifica el arresto de su padre en una narración de inciertos perfiles. Cuenta la muerte del jefe de la división, el checo Mate Zalka, conocido como General Lukacs. La sitúa en Guadalajara, pero es sabido que el 11 de junio de 1937 un proyectil del 7,5 hizo blanco en el automóvil descubierto de Zalka en el trayecto de Barbastro a Huesca, cuando regresaba de entrevistarse con el general Pozas, jefe de el Ejército del Este. Dice que lo acompañaban Gustavo Durán y Gerassi, pero con él iban, aparte del chófer que también murió, el consejero soviético Fritz y el comisario de la XII BI Gustav Regler, los cuales resultaron heridos de gravedad. Dicho sea de paso, Lukacs fue honrado como un héroe tras su muerte, cuando la orden de la NKVD para acabar con él ya había llegado a Valencia. 

En su novelesca narración, se cuenta que el motivo del arresto fue que se enfrentó a los comisarios políticos por su proliferación y excesivo poder. Pero en los documentos consta que se le retira el mando por enfermedad. A partir de ahí, se abre amplio campo a la imaginación. De sus actividades durante el resto de la guerra, no he encontrado más testimonio. Sus biógrafos nos dicen que a finales de 1938 fue a París de permiso y ya no volvió a España por consejo del embajador. Su hijo, en la biografía de Sartre de la que hablaremos, dice que estuvo en Barcelona hasta marzo del 39, siendo de los últimos interbrigadistas en abandonar la ciudad. También habla de unas misiones, compra de armas, que lo llevan a París varias veces. 

Gerassi hijo apenas habla del papel de su madre en la guerra, que debió pasar temporadas en París, pero consta que ejerció como intérprete del corresponsal de Izvetsia, Ilya Ehrenburg, amigo del matrimonio en París y en Madrid. Se puede leer en el libro de Castells y la recuerda Martínez Amutio (Chantaje a un pueblo, 1974), en el retrato que hace del periodista, escritor, espía, amigo y superviviente de Stalin. En él dice que era la segunda secretaria, junto a otra llamada Mari, y menciona que era "la esposa de un pintor español, comunista, llamado Sherassi." 

Nuestra guerra civil dio lugar a vertiginosas carreras militares, sobre todo entre los frentepopulistas, donde la política impulsó el control del ejército por lo afines más que por méritos en batalla. Fernando Gerassi en menos de un año pasa de la absoluta inexperiencia en el oficio a controlar una Brigada Internacional. Compañeros de lucha habían estado en la primera guerra mundial o tenían alguna otra experiencia, él no; había estudiado filosofía y pintura y hablaba media docena de idiomas: ese era, que sepamos, todo su bagaje para desempeñar las reponsabilidades que se le encomendaron. Ni son de extrañar los pobres resultados en las acciones en Huesca y en Brunete en las que intervino ni probablemente son achacables sólo a su inexperiencia. 

Tan rápida como su carrera es la oscuridad acerca de sus desempeños a partir de julio de 1937. La cosa adquiere tintes detectivescos si son ciertas esas alusiones que hace su hijo a misiones desempeñadas en París relacionadas con la compra de armas. Aunque tampoco en este apartado aparece su nombre en los libros que hablan de ello. 

Más guerra 

Si dramáticos y aciagos debieron ser los años de la guerra española, no iban a serlo menos los siguientes. Con toda la precaución con que es preciso tomar sus datos, su hijo nos dice que trabajó como secretario en la embajada de la República Dominicana en París. Una denuncia, hecha por el pintor de origen ruso Nicolas de Staël, lo lleva a incorporarse como coronel de un regimiento del ejército francés en Les Vosges por el breve tiempo que duró la llamada Drôle de guerre. Vuelta a París, desmovilización y nuevo encuentro con Rubirosa, que le nombra algo así como responsable de la oficina de la embajada, desde la que procede a repartir pasaportes y salvocoductos. Atraviesa España con su familia camino de Lisboa con pasaporte dominicano. Allí es objeto de un atentado. Llega a Nueva York en septiembre de 1941. 

Pero no terminan ahí sus tareas políticas y militares. Consta que recibió ayuda del gobierno de Estado Unidos en 1941. Gerassi no obtiene permiso de residencia al viajar con documentos falsos. Más tarde, es captado por el general Donovan para colaborar con la OSS. Lo que sabemos de sus trabajos en el embrión de la CIA es lo que nos cuenta su hijo. Según su relato, tras trabajar en descodificación, habría vuelto a Europa para preparar una red de saboteadores que actuaría en el caso de que el ejército aleman entrara en la península. Como esto no ocurre, lo sacan de España y lo envían a América del Sur, donde permanece hasta el final de la guerra. En una carta de Donovan, conservada por la familia, este le dice que: "Sin su acción en España, en 1942, el desembarco de las tropas aliadas en el norte de Africa, no hubiera tenido lugar". Gerassi rechaza la condecoración que se le ofrece y abandona la OSS. 

Nueva York y Putney 

Entre 1945 y 1949, los Gerassi permanecieron en Nueva York. Él trabajó para el News Service y ella en ocupaciones ocasionales. Del hijo consta que asistió al Liceo Francés. Sus problemas con las autoridades de inmigración fueron constantes hasta que su situación se resolvió en 1964 gracias a la amistad de Alexander Calder (a quien había conocido en París en los años treinta) con Abes Fortas, consejero de Kennedy. 

En 1949, por mediación del historiador Meyer Schapiro consigue un puesto de profesor en una escuela en Putney en las montañas de Vermont. De su presencia allí hay otro testimonio. En su biografía en la red, el pianista, especialista en Scriabin, y crítico musical John Bell Young tiene un recuerdo para los Gerassi. "A los 14 años, (...) nos trasladamos a Vermont, donde comenzó mi aventura de cuatro años como estudiante en la prestigiosa y notoriamente progresista escuela Putney. "Mi pasión por la cultura rusa se vio fomentada por mis maestros en la escuela. Uno de ellos era Stepha Gerassi, una aristócrata ukrania que había sido amiga íntima y confidenta de Sartre and Simone de Beauvoir en París antes de la guerra. En Memorias de una chica bien Beauvoir le dedica un capítulo completo. También estaba Fernando, su marido, un pintor español, antiguo general en la guerra civil española, que luchó con las fuerzas antifascistas junto a Hemingway, estudió con Picasso y declaraba con orgullo que podía hablar 12 idiomas, ninguno de modo inteligible". 

Fernando Gerassi viaja a Europa en una ocasión, en 1969. Visita Austria, Italia y Francia. El resto del tiempo, permanece en Putney, entregado a la pintura, pero alejado de la vida social, hasta su muerte en 1974. 

Había vuelto a pintar en 1945, tras nueve años de inactividad. Lo que he podido ver en las reproduccciones de su obra no es mucho, pero suficiente como para ver que tratando, por así decirlo, de recuperar su voz tanteó en diversos estilos de entreguerras, como ocurría en Nueva York desde el final de la guerra hasta los años cincuenta. En Vermont, en paralelo con lo que ocurre en Manhattan, Gerassi desemboca en una pintura más abstracta, tan impresionista como expresionista. Expuso en diversas ocasiones, aunque sin esforzarse mucho por hacer carrera. 

Un libro sobre Sartre 

Como hemos dicho, casi todo lo que se sabe sobre Fernando Gerassi se debe a su hijo John. Buena parte de ello lo ha dejado escrito en un libro dedicado a Sartre, editado en inglés en 1989 (Jean Paul Sartre, Hated conscience of his century, Chicago University Press) y traducido al francés en 1992 (Sartre, conscience haïe de son siècle, Editions Du Rocher), que es el que he consultado. Se trata de un libro extraño. 

Su autor cuenta que emprendió la tarea de escribir la biografía de su padrino laico -Sartre lo vio recién nacido el 12 de julio de 1931 antes incluso que su padre- en 1970. Gerassi jr del que sólo se ha truducido un libro en España, El gran miedo de América Latina (Península, 1970) se licenció en filosofía en Londres y ha sido profesor en Queens College de Nueva York. Con anterioridad, su trayectoria profesional ha estado marcada intensamente por su activismo de extrema izquierda, internacionalista, tercermundista. Además del citado libro, entre sus obras hay un estudio sobre Vietnam del Norte, una biografía de Fidel Castro, otra de Camilo Torres, la edición de las obras del Che Guevara, otro libro sobre los voluntarios norteamericanos en las Brigadas Internacionales, etc. 

En los años sesenta trabajó con Bertrand Russell en el tribunal internacional montado para criticar la intervención de los Estados Unidos en la guerra de Vietnam. Según cuenta en el mencionado libro, fue él quien convenció a Sartre para que presidiera el tribunal en 1966. Otra de su hazañas es la de haber propiciado unos años más tarde la única conversación que Marcuse sostuvo con Sartre, una escena tragicómica. 

La última obra que había entregado a su editor era la biografía de Camilo Torres, tras la que le fue sugerido que escribiera algo con más lectores potenciales. ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Tal vez una biografía de Sartre? A su editor le pareció una buena idea, aunque trató de desengañarlo, dado que el premio Nobel no había aceptado a ninguno de los muchos que se le habían propuesto previamente, y por su manifiesta intención de escribir la continuación de Les Mots, no creía que lo consiguiera. Sartre aceptó la sugerencia de John Gerassi, e incluso firmó un compromiso para que su ahijado hiciera su biografía. 

Gerassi se propuso hacer su trabajo concienzudamente y entrevistó con magnetófono al premio Nobel francés muchas veces. Recientemente hizo donación de sus cintas a la Universidad de Yale. Pero a medida que iba acumulando material y extrayendo iluminaciones de Sartre y de su entorno, el trabajo no avanzaba satisfactoriamente. Pasaban los años y el sujeto biografiado iba perdiendo vitalidad. Falleció en 1980 y el encargo estaba atascado en 700 páginas insatisfactorias, zumo de otras dos mil de notas. Así seguía en 1985 cuando apareció la que sigue siendo considerada la biografía definitiva del maestro, la de Annie Cohen-Solal, todo Sartre en 728 páginas. El libro tuvo el efecto benéfico de liberar a Gerassi de su encargo. Cuando terminó de leerlo, destruyó lo que había escrito sobre el mismo tema y pensó en hacer algo distinto. 

En este libro, la vida de Sartre se mezcla con la del autor y la de sus padres. El francés utilizó a Fernando Gerassi, y también a su mujer, como modelo para un personaje, Gómez, de la trilogía Les Chemins de la Liberté. John Gerassi investiga en la novela la relación de Sartre con sus amigos durante los años de la guerra, muchos de los cuales aparecen reflejados en ella. Así, Sartre, conscience haïe de son siècle, al margen de su contribución al conocimiento del filósofo y escritor francés, es el testimonio de la vida de Fernando Gerassi. 

"Los colores de la pasión" 

Veinte años después de su muerte, unos galeristas de Nueva York, especializados en arte africano contemporáneo, conocieron en un pueblecito de Long Island a John Gerassi, el cual accedió a mostrarles el legado de su padre. Excepcionalmente, le dedicaron una exposición en el año de su centenario y la llamaron "Los colores de la pasión". Esta galería tiene una página web, tamarin.com, donde lo encontré. 

Al principio dudaba de que realmente hubiera existido. Su biografía parecía la de un nuevo Josep Torres Campalans. Sólo para tratar de verificarlo, hojée Los Caminos de la Libertad y el libro de John Gerassi sobre Sartre. Seguí su huella en libros que tratan de las Brigadas Internacionales y en otros sobre la época, sin mucho éxito. También he pasado algunas horas escrutando la basura que me devolvían los buscadores en la malla mundial. 

Entre 1930 y 1939, Fernando Gerassi vivió, pintó, hizo amistades y enemigos, contra los que luchó durante varios años, en España. Como al parecer dijo un día un colega suyo que gozaba de buena posición, "si este Gerassi no se hubiera dedicado a jugar a los soldaditos, hoy estaría a nuestra altura". Acaso algún día se cruce en la vida de algún investigador, novelista o galerista que reconstruya su vida con más detalle o nos muestre sus cuadros y sus dibujos. Hoy es un completo desconocido. Acaso no debiera serlo tanto. 

Postscriptum, enero 2002:

Dos pistas más de Gerassi. La primera aparece en el libro Spain betrayed, The Soviet Union in the Spanish Civil War (Yale University, 2001), en el que se recogen y comentan diversos documentos de los archivos rusos. El número 60 es el que envió en diciembre de 1937, poco antes de desaparecer víctima del terror stalinista, el húngaro Manfred Stern, conocido en España como general Kleber, uno de los más importantes asesores soviéticos al servicio de la Komintern. Stern-Kleber permaneció poco más de un año, desde septiembre de 1936, en la península y estuvo al frente de varias unidades de la Brigadas Internacionales. 

En el mencionado informe se hace referencia a Gerassi: "El comandante de una de mis brigadas, la 15ª, tuvo que ser relevado en pleno combate. Este, cuyo apellido era Gerassi, artista de profesión, había sido ascendido al puesto de comandante de brigada por Lukacs, a pesar de que no tenía experiencia en asuntos militares ni en el mando de unidades. Tiempo atrás, en la batalla de Huesca, había constatado que Gerassi, a pesar de otras buenas cualidades, no podía seguir al frente de la brigada. En Brunete, su falta de aptitud se confirmó de nuevo. El general Miaja pidió que fuera relevado. La brigada estaba satisfecha al saber que sería sustituido por el camarada polaco Janek, comandante del batallón Dombrowski. El relevo de Gerassi disgustó a algunos camaradas rusos, asesores, que eran amigos suyos y de su mujer, que trabajaba como traductora en la organización de los asesores. Los camaradas Gorsky y Loti (asesores de Transporte e Intelegencia) se pusieron de parte de Gerassi y me hicieron responsable de su relevo. El asunto se resolvió pronto cuando otros camaradas de más alto rango aceptaron mis conclusiones en el asunto Gerassi" (p. 342). 

La segunda pista es más leve. Se le menciona en la novela de Horacio Vázquez-Rial sobre Gustavo Durán, El soldado de porcelana, ediciones B, Barcelona, 1997. Página 565: "Más explícito aún que Menéndez habían sido, en una carta fechada en París el 21 de mayo (1939), Rafael Alberti y María Teresa León. Le contaban de Gerassi, de Mantecón, de la posibilidad de llegar a París sin pasaporte, de la posibilidad de conseguir el permiso de estancia, allí, con ellos...".

Comentarios (1)

Amistades gallegas de Fernando Gerassi
(8 de Abril de 2006)
1.
Fernando Gerassi tenia entre su amigos a varios gallegos. Por ejemplos: los hermanos Dieste, el pintor Colmeiro, Soto, Granel...
Tengo una foto de 1932 con ese respecto.

Comentar artículo

Número 9

Número 9
Sep 2001

Copyright. La Ilustración Liberal Madrid, 1999-2012.
Expresamente prohibida la redistribución y la redifusión de todo o parte de los contenidos,
sin previo y expreso consentimiento de La ilustración Liberal

lailustracion@libertaddigital.com