Lo único que le queda ya de español al Partido Socialista es el odio. Odio a Aznar, odio a la derecha, odio al PP, odio a los que han sabido perder tan elegante como injustamente estas elecciones manchadas de sangre, odio a los que han sabido gobernar para elevar el nivel de los más pobres, odio a los que han sabido crear empleo, odio a los que no han robado, odio a los que no han matado, odio a los que, en fin, han demostrado ser mejores que ellos en todos los sentidos: moral, ético, político y social. Y que, además, no les odian a ellos. Eso es quizás lo que más odio les produce. Pero el que siembra, sin duda, recogerá.
Lo único que hasta ahora sabemos del atentado del 11-M es que le ha servido al PSOE para ganar las elecciones. La mayoría no se recatan en reconocerlo. Tampoco se recata Blanco en reconocer que ha sido Polanco la clave para manipular el dolor y el luto de los españoles en vísperas de la campaña electoral. Se inventaron islamistas suicidas, se inventaron una respuesta de Al-Qaida, no hablaron nunca de marroquíes (con lo que le gusta hacerlo a la Voz de Ab-Delkader) y, lo que acabará siendo más grave, supieron siempre antes que el Gobierno lo que estaba haciendo la policía con la investigación.
Como han llegado al poder en lo más parecido a un golpe de Estado político-mediático, culpando al Gobierno de los muertos de los marroquíes (a saber quién les organizó la masacre), es normal que multipliquen las insidias acusando al Gobierno sin ningún fundamento de haber «acariciado» la proclamación del Estado de excepción, que, lo mismo que el aplazamiento de las elecciones, hubiera podido ser perfectamente defendible. Pero no existió y ellos lo saben. Sucede que así, en el mejor estilo soviético, ponen a la Derecha a la defensiva en lugar de soportar su ataque, como sería de rigor. Lo de Álvaro Cuesta, como antes lo de Tura, y lo de Almodóvar y lo de toda esta izquierda que vive del odio y para el odio, que no tiene más ideología que el odio, que no tiene más programa de Gobierno que el odio, y el odio a lo que es mejor que ellos, anuncia un futuro de linchamiento mediático y político de la Derecha como ésta no se ponga de una vez a defenderse de la única manera eficaz, que es atacando. Y la verdad, no sabe uno si el nuevo equipo de Rajoy es el más adecuado para algo distinto y políticamente mejor que meditar serenamente cómo poner la otra mejilla.
Paranoia liberal.
(24 de Febrero de 2005)
1.
Contra-argumentación, simetricamente paranoica.
El liberalismo de señor Losantos se caracteriza por:
- Considera la democracia como algo sagrado. El calificativo de "totalitario" se utiliza abusivamente para desprestigiar todo tipo de "opinión no-liberal", es decir, "no-democrática".
- De los derechos humanos se critican los que implican "costes sociales". Algunos se revalorizan: propiedad, propiedad y propiedad.
- La eficiencia es la suprema virtud. Los "pequeños pecados" se pueden perdonar a los eficientes. En los "otros" son ejemplo de su naturaleza malvada.
- El liberalismo no cree en la igualdad de los individuos. La educación para quien la merezca. En el "cole" contenidos, contenidos y contenidos. Neutros, verdaderos y objetivos.
- El liberalismo desconfía de las otras interpretaciones. Sólo la mia y la de los nuestros es la verdadera.
- El liberalismo, en caso de conflicto, por ejemplo una revolución, sólo cree en la autoridad y en la ley.
- El liberalismo es sectario. Fuera del liberalismo y de nuestra sociedad no hay salvación. Los otros
son "rojos", "progres", "totalitarios", "siniestros", "aberrantes" ... .
- El liberalismo no es ateo, ni agnóstico, ni materialista, ni "débil". Odia el Islam y sólo quiere recordar lo mejor del cristianismo.
- Se cultiva la tolerancia a cualquier precio de "todos los que opinan como yo" o a lo sumo de "todos los que no vayan contra nuestra sociedad".
- Pretende el "genocidio" ideológico. Todo vale contra el adversario (enemigo).
Cadena del Odio antiProgresista Española.
(16 de Marzo de 2006)
7.
Nuevamente leo a don Federico y nuevamente me abruma. Me abruma con su odio, con su intolerancia, con su rabia a todos los que no comulguen con su credo archiconservador y neoliberal.
Yo no vivo en España, vivo en Perú, pero estoy muy ligado a ese hermoso país y no puedo permanecer indiferente a los que escudados en su verdad única intentan satanizar a todos los demás.
Don Federico, yo le recomendaría que se serene y mire a su alrededor. Se dara cuenta que la mayoría de los españoles no piensan como usted.
La mayoría esta en contra de la guerra, está en contra de una economía donde sólo se salven los más fuertes y están en contra de la manipulación y de la mentira que ustedes aliados con el PP hacen del dolor de las víctimas del terrorismo.
Espero que con estas palabras usted reflexione y deje de sembrar el odio y el fanatismo en los corazones.